
LA ULTIMA LECCIÓN ANTES DE MORIR: ENSEÑAR A VIVIR. (CTRL)
Hace poco días en la primera página del diario “El comercio” me impactó aquella noticia de un profesor de la Universidad Carnegie Mellon en los Estados Unidos llamado Randy Pausch, dejó de existir a los 47 años después de luchar contra un cáncer al Páncreas. Desde el diagnóstico de su enfermedad, pasando por el sufrimiento psicológico y físico que esto conlleva, se propuso dar una lección: enseñar a vivir, a sentirse agradecido por aquel regalo de la vida que Dios le había donado hasta el día presente; ya que renegar contra una enfermedad terminal no solucionaría nada.
Mientras se preparaba poco a poco para el gran viaje la Universidad, tenía la tradición de invitar algunos profesores hacer su última lección; en el cual se le invitaba considerar su fallecimiento y reflexionar lo más importante para ellos; podemos decir un regalo a sus alumnos, una síntesis de toda experiencia de su vida en todos sus aspectos. Con Andy no era una suposición – lo de la última lección – sino era una realidad; estaba cercano a la muerte. Este profesor de ciencias computacionales toma la decisión de dar no una clase sobre cómo terminaría su vida sino en cambio de marcar una lección del cómo se debe vivir. Esta sería por tanto una lección de amor para sus alumnos, amigos y especialmente para sus tres hijos: Dylan, Logan y Chloe.
La mayoría de veces no pensamos vivimos sino que simplemente, lo hacemos: nos levantamos, tomamos el desayuno, vamos a estudiar o trabajar, almorzamos, miramos la televisión, navegamos por internet, dormimos, etc. no sabemos, ni tenemos un ideal. Ideal en los labios del Quijote es la misión de un verdadero caballero, su obligación, su privilegio, tener fe para alcanzar su estrella …..
Para el que escribe como para muchos tenemos la suerte de no saber cuando moriremos, pero creo que en estos casos es necesario “tomar el toro por las astas”, si fuimos creados para ser águilas por qué contentarnos ser polluelos, si somos capaces de amar porque contentarnos de dar lo que nos sobra.
Al final de nuestras vidas no nos llevaremos nada de lo que construimos solamente el testimonio del cual arrastramos a los demás a vivir los ideales más profundos de la vida. Por allí nuestros padres o maestros nos decían ese gastado refrán: “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” ya que mañana puede ser tarde.
Por tanto no es preguntarnos cómo vamos a morir, sino como estamos viviendo. Parafraseando a “Juanes”: la vida es un ratico, nada más. Todavía hay tiempo ánimo.

3 comentarios:
creo que es muy importante como vives y no como subsistes.
Muy bueno asi que tenemos cosas por hacer y por quienes vivir
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